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El Tajín — Veracruz — México

El Tajín — Veracruz — México

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El Tajín es un sitio arqueológico precolombino y una de las ciudades más grandes e importantes de la era clásica de Mesoamérica. Parte de la cultura clásica de Veracruz. El sitio arqueológico es conocido por los totonacas locales, cuyos ancestros también pudieron haber construido la ciudad, como El Tajín, que se decía que significaba "de trueno o relámpago". Relacionado con esto está su creencia de que doce antiguas deidades de la tormenta, conocidas como Tajín, aún habitan en las ruinas.
El Tajín fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1992, debido a su importancia histórica y arquitectura e ingeniería. "Su arquitectura, que es única en Mesoamérica, se caracteriza por elaborados relieves tallados en las columnas y el friso. La 'Pirámide de los Nichos', una obra maestra de la arquitectura antigua mexicana y estadounidense, revela el significado astronómico y simbólico de los edificios". El sitio es uno de los más importantes de México y el más importante del estado de Veracruz.
El pueblo totonaca residía en las regiones costeras y montañosas del este de México en el momento de la llegada de los españoles en 1519. Hoy reside en los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo. Es uno de los posibles constructores de la ciudad precolombina de El Tajín, y además mantuvo barrios en Teotihuacán.

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Tajín significa Ciudad del trueno en el idioma totonaco. [2] Se piensa que Tajín también fue el nombre de algún dios totonaco, si bien tal como sucede con muchos sitios arqueológicos es poco probable que ese fuera su nombre en aquel tiempo.

Situada a 120 m de altitud entre las cuencas de los ríos Cazones y Tecolutla. El clima es tropical cálido, con una temperatura media anual de 25.3 ° C y precipitación media anual de 2004556 mm. Su vegetación es selva baja caducifolia, constituida por árboles que pierden sus hojas durante la época invernal. A 7 kilómetros de Papantla de Olarte, Veracruz y a 16 kilómetros de la Ciudad de Poza Rica de Hidalgo, Veracruz, por la carretera Canoas - Martínez de la Torre.

La construcción de edificios ceremoniales del Tajín probablemente se inició en el siglo I. En el Período Clásico mesoamericano temprano el Tajín mostró influencia de Teotihuacan tal y como se puede observar en el urbanismo, la arquitectura, la pintura, la escultura y la cerámica [4 ] Mientras que en el Posclásico mostró influencia maya.

Decadencia de Tajín Editar

El sitio ya estaba totalmente despoblado cuando llegaron los conquistadores españoles en el siglo XVI, por lo que no fue destruida y se mantuvo como un secreto su existencia por un par de siglos.

El Tajín fue la ciudad más grande de la costa norte del golfo de México y dominó el territorio limitado por las cuencas de los ríos Tecolutla y Cazones, entre 650 y 950 dC Los gobernantes d esta capital extendieron su hegemonía desde el somontano de la Sierra Madre Oriental hasta las planicies costeras del golfo, en los actuales estados de Puebla y Veracruz.

En 1785 el ingeniero Diego Ruiz visitó e hizo una primera descripción del sitio cuando realizóba una inspección buscando campos de tabaco ilegales. [5] En el siglo XIX el sitio fue visitado por Guillermo Dupaix, Alexander von Humboldt y Carl Nebel, quienes publicaron sus notas sobre el lugar.

Los primeros arqueólogos que llegaron al lugar en el siglo XX incluyeron a Teobert Maler, Eduard Georg Seler, Francisco del Paso y Troncoso y Herbert Spinden y Ellen. Con el descubrimiento de petróleo en la zona se construyó carreteras a partir de la década de 1920 hasta la década de 1940. Esto incluye más investigación intensiva de la zona. En 1935-1938 le fue asignado a Agustín García Vega la limpieza y la exploración de la zona. El primer edificio que quedó totalmente libre de vegetación de la selva fue la Pirámide de los Nichos. La primera excavación arqueológica de investigación fue hecha por José García Payón de 1943 a 1963. El Instituto Mexicano de Antropología e Historia (INAH) hizo una restauración del sitio de 1989 a 1992.

A esta ciudad precolombina se le dio el título de Patrimonio de la Humanidad, por considerar que es un testimonio excepcional de la grandeza de las culturas precolombinas de México y un ejemplo sobresaliente de su arquitectura. El 14 de diciembre de 1992 el sitio prehispánico de El Tajín, ubicado en la región norte del estado de Veracruz, fue inscrito como Bien Cultural en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. [6]

El urbanismo en El Tajín ha sido ampliamente estudiado por especialistas, tomando líneas de estudio de la identidad, arqueología del paisaje y teorías de expertos en el tema, tal es el caso del antropólogo López Austin, quien en su libro Los mitos del Tlacuache, establece que: “… Bajo la costra de piedra y tierra de los cerros están las moradas de dioses y muertos, ámbitos de frescura y vegetación vedados al hombre (…) Las poblaciones encontradas, recíprocamente, réplicas de los cerros sagrados, y en ellas se erigirían las pirámides, montículos artificiales en cuya cúspide habitarían los dioses… ”[7]

La traza de El Tajín, refiere que esta urbe prehispánica fue construida y orientada en función a la astronomía y en relación con el paisaje. La hipótesis fue generada al notar la importancia de una montaña ubicada al este de la zona arqueológica, la cual se llama “el cerro de los mantenimientos”. Cuando amanece, el sol comienza a salir sobre el cerro de los mantenimientos, iluminando poco a poco la pirámide de los nichos, desde la cima hasta tocar tierra durante un lapso de 7 minutos, 1 por cada cuerpo. Este hecho ocurre porque la pirámide se encuentra perfectamente alineada con la montaña, por eso se cree que para los habitantes prehispánicos, la pirámide de los nichos fue un marcador astronómico unido al calendario agrícola así como el descenso del dios Quetzalcóatl, daba comienzo al inicio de la siembra, por lo que las personas de esta ciudad prehispánica, colocaron altares en la parte media y alta del cerro de los mantenimientos, para veneración del dios. [8] [9]


El redescubrimiento de la ciudad perdida de El Tajín

El Tajín se encuentra en un altiplano semitropical y pronto fue cubierto de árboles. Estaba escondido en la densa jungla y solo fue descubierto en 1785 por un funcionario del gobierno que buscaba plantaciones ilegales de tabaco.

Maqueta de El Tajín (Dodd, G / Dominio público)

La noticia del descubrimiento de la ciudad perdida causó sensación, pero solo en el siglo XX se excavó la ciudad. El descubrimiento de petróleo abrió el área para los arqueólogos que, junto con otros, limpiaron la jungla de la ciudad perdida. Hasta la fecha solo se ha investigado el 50% de la ubicación y fue declarado parque arqueológico nacional para proteger sus numerosas ruinas.


El Tajín — Veracruz — México - Historia

El Tajón es un sitio arqueológico precolombino y una de las ciudades más grandes e importantes de la era clásica de Mesoamérica. Como parte de la cultura clásica de Veracruz, El Tajón floreció entre el 600 y el 1200 d.C. y durante este tiempo se construyeron numerosos templos, palacios, juegos de pelota y pirámides. [1] Desde la caída de la ciudad, en 1230, hasta 1785, ningún europeo parece haber sabido de su existencia, hasta que un inspector del gobierno encontró por casualidad la Pirámide de los Nichos. [2]

El Tajón fue nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1992, debido a su importancia cultural y su arquitectura. [3] Esta arquitectura incluye el uso de nichos decorativos y cemento en formas desconocidas en el resto de Mesoamérica. [4] Su monumento más conocido es la Pirámide de los Nichos, pero otros monumentos importantes incluyen el Grupo Arroyo, los Juegos de Pelota Norte y Sur y los palacios de Tajón Chico. [5] En total, se han descubierto 20 campos de juego de pelota en este sitio (los últimos 3 se descubrieron en marzo de 2013). [6] Desde la década de 1970, El Tajín ha sido el sitio arqueológico más importante de Veracruz para los turistas, atrayendo a más de 650,000 visitantes al año [7].

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Teotihuacan, Estado de México, México

Teotihuac n [1] [teotiwa'kan] fue una ciudad en la América precolombina. En el momento en que estaba más poblada, era la ciudad más grande conocida allí. Esto fue desde aproximadamente el siglo I hasta aproximadamente el siglo V.

La civilización y cultura que vivió alrededor de esta ciudad también se llama Teotihuacán. Su importante posición se puede apreciar en varios sitios de Veracruz, y el área controlada por la civilización maya.
La ciudad está a unos 40 km de la Ciudad de México en el Estado de México. Tiene unos 83 km de superficie. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

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Orcadas neolíticas
Hace cinco mil años, en el extremo norte de Escocia, la gente prehistórica de las islas Orkney comenzó a construir algunos monumentos extraordinarios en piedra. El corazón del Neolítico Orkney es una serie de importantes monumentos domésticos y rituales. Se encuentran en un paisaje arqueológico más amplio, rico en restos tanto del Neolítico como de muchos períodos posteriores de la historia de Orcadian.


El Tajín, de Veracruz y regreso

Las ruinas de El Tajín son espectaculares, vale la pena visitarlas y todos los elogios acumulados en este sitio web. Mi Señora y yo nos quedamos en Veracruz durante un fin de semana largo e hicimos que esta excursión de un día sucediera de la siguiente manera:

La estación central de autobuses de Veracruz (la central de autobuses) está ubicada en la vía principal Salvador Díaz Miron, frente al Auditorio Benito Juárez, entre las calles que cruzan Marcelino Tuero Molina y Orizaba. El mostrador de boletos para la línea de autocar de primera clase de larga distancia ADO (Autobuses de Oriente) está en el lado de Miron Blvd, junto con otras líneas. La parte trasera de la estación frente a la calle La Fragua tiene mostradores de boletos para líneas de segunda clase (locales).

ADO conduce de Veracruz a Papantla (el pueblo más cercano a El Tajín) a las 7:00 y a las 10:00 (am). Las salidas de regreso desde la terminal Papantla ADO son a las 15:25, 17:10 y 17:25 (3:25 pm, 5:10 pm y 5:25 pm). Puede comprar boletos con anticipación o el día del viaje. El recorrido de 270 km dura cuatro horas, incluidas dos o tres paradas en el camino. El autobús tiene alrededor de 100 asientos (y un baño) y asientos asignados. El amable personal del mostrador le permite seleccionar fuera de la pantalla de la computadora su itinerario y opciones de asiento. Pagué una tarifa de 200 pesos por persona por trayecto, ergo 800 pesos para dos personas ida y vuelta.

Tomamos una taza de café y una bolsa de galletas en la sala de espera de la terminal y abordamos el autobús limpio y moderno para una salida puntual. Cómodos asientos reclinables, entretenimiento con video y música, controles individuales de volumen, luz y aire. El viaje lo lleva a lo largo de la costa durante aproximadamente tres horas, luego tierra adentro durante una hora. El conductor del autobús fue muy seguro y conocedor de la ruta. Cada topes fue abordado con cuidado y pasando camiones de una manera segura y rápida. Me impresionó el conductor (nos sentamos en la primera fila).
Al llegar a Papantla a las 11, un taxi "regular" rojo y blanco nos llevó desde la terminal a través de la bulliciosa ciudad, confusas calles y caminos rurales hasta el sitio de El Tajín. La tarifa era de 50 pesos por el viaje de 15 minutos. ¡Aclare la tarifa antes de subir al taxi!

El Tajín te saluda con los Volardores de Papantla. Si miras su espectacular vuelo, se asegurarán de que 'done' tus 30 pesos. Ignoramos la gran cantidad de vendedores y puestos en la entrada. Todos venden lo mismo y no es único ni artístico en particular. El sitio El Tajín tiene una tarifa de entrada de 57 pesos p.p. y reglas de efectivo.
Pasamos unas cuatro horas caminando por los jardines. Una vez más, las pirámides, los templos y las canchas de pelota son fascinantes. Los jardines están bien cuidados y rodeados por un bosque selvático. ¡No hay vendedores molestos alrededor! La grandeza de El Tajín es igual a la de otros grandes sitios mesoamericanos. El museo asociado es bastante corto en cuanto a exhibiciones para una visita de 15 minutos. Buenas instalaciones de baño y un restaurante son parte del complejo. Afuera, una docena de restaurantes Palapa competirán por su apetito.

Si no hay un taxi esperando en la entrada, camine un cuarto de milla hasta la carretera principal, donde hay una parada de taxis en diagonal al otro lado de la calle. La tarifa del taxi de regreso a la terminal ADO de Papantla se cotizó repentinamente en 100 pesos, pero lo negociamos rápidamente. Asegúrese de especificar & quotADO terminal de autobuses & quot, ya que parece haber otra terminal de autobuses en la ciudad, para las líneas locales. Nuevamente una salida puntual para el autobús de las 17:10. Su asiento reservado lo está esperando, completamente reclinado en modo dormitorio mientras se dirige hacia la puesta de sol, mira otra película, revisa las 200 fotos que tomó o duerme.

Llegamos a Veracruz alrededor de las 21:00 (9 pm), hambrientos. Varias cocinas económicas con agujeros en la pared están situadas a lo largo de la calle Orizaba. El tentador olor a carnes asadas nos atrajo a uno de ellos (con las sillas de plástico de color verde brillante) y nos dimos un festín con tacos al pastor, plátanos fritos, regándolo con unas cervezas. Eso fue rústico y bueno. Los 110 pesos fueron la mejor relación calidad-precio durante nuestro viaje.

Bien nutridos, nos dirigimos de regreso a nuestro hotel de Delfines (ver reseña separada). Sí, estaba oscuro, era tarde y caminamos por vecindarios regulares, fuera de las rutas turísticas habituales, bulevares bien iluminados o patrullas policiales / militares. Nos sentimos seguros. ¡Lo más arriesgado es el desnivel de las aceras!

PD: la facilidad de viaje y el gasto total pagado por este viaje de un día en autobús se compara extremadamente bien con las tarifas de los operadores turísticos organizados y definitivamente supera la emoción de alquilar su propio automóvil (con seguro a todo riesgo) y conducir la distancia por la mañana y nuevamente en la tarde (oscura !!).


  • los Paseo en bicicleta Rosarito-Ensenada dos veces al año en abril y octubre, es un & # 8220divertido paseo & # 8221 80 km (50 millas) a lo largo de la costa y algunas millas tierra adentro. Hasta 10,000 jinetes participan en el paseo, que termina con cervezas (cerveza) en Ensenada.
  • California Motorsport Adventours Tours de aventura todoterreno para personas de todas las habilidades de conducción. Todos son bienvenidos: familias, parejas, amigos, pasajeros solteros, solteros y grupos corporativos. También se ofrecen excursiones de día completo o recorridos más largos. Pasee por las dunas y luego disfrute de una aventura guiada por los senderos montañosos de los alrededores. Comuníquese con la oficina para hacer reservaciones.

Si vas a Rosarito para comer, una parada obligada es Puerto Nuevo, ubicado a solo 8 minutos al sur de Rosarito. Esta pequeña ciudad ofrece más de 35 restaurantes que sirven langostas. Este estilo de langosta se puede encontrar en toda Baja llamado & # 8220Puerto Nuevo Style & # 8221

La Flor de Michoacán, en el lado norte de la ciudad en Benito Juárez, tiene una merecida reputación tanto entre los turistas como entre los lugareños. Este restaurante es conocido por sus cenas de carnitas (cerdo cocido a fuego lento y frito) servidas al estilo familiar con arroz, frijoles, pico de gallo, guacamole fresco y tortillas frescas al vapor envueltas en tela y servidas en una canasta. El restaurante también tiene un bar completo y sirve margaritas hechas con auténticas fresas. Los platos de carnitas se sirven de dos formas diferentes. La carne de cerdo mixta incluye callos y otras piezas que muchos no encuentran apetitosas. Si este es usted, desembolse el par de dólares extra y obtenga la carne de cerdo sólida. Será difícil gastar más de 10 dólares por persona, incluso con una jarra o dos de margaritas. Es difícil pasar por alto el edificio, una imponente estructura de ladrillos en una esquina con una señal de alto. Busque la palabra & # 8220CARNITAS & # 8221 en la parte superior.

  • Cha Cha Café , Km.31 Blvd. Popotla, La Barca, Playa Rosarito. (2 km al sur del Rosarito Beach Hotel.). 7:00 a. M. A 4:00 p. M. Rosarito & # 8217s lugar para disfrutar de comida, café, postres, gente y música. Para llevar y entrega disponible. Lunes domingo .

Mariscos frescos justo al salir del barco, diríjase hacia el sur por la carretera vieja, en los estudios Fox, hay un pueblo de pescadores en el lado sur del complejo, una veintena de restaurantes, muchos lugareños y tráfico los domingos. Estacione en la carretera principal y entre. La comida es muy buena, pero si espera que los restaurantes estadounidenses cumplan con los estándares, tenga en cuenta que se encuentra en México. Camine, no vaya en el primero, muchos mexicanos deportados de habla inglesa que intentan llevarlo a su restaurante.

  • La parrilla mongol , Carretera Libre Tij-Ens Km.30 (3 km al sur de Rosarito Beach Hotel). 11:30 a. M. A 8:30 p. M. BBQ mongol (seleccione sus carnes, verduras frescas y condimentos). Especiales semanales como tacos coreanos y curry de coco tailandés con pollo, camarones y brotes de bambú. US $ 6.75 + impuestos.
  • Restaurante italiano Nonnies , Km. 31.5 Blvd. Popotla, La Barca, Popotla (4 km al sur de Rosarito Beach Hotel). 11 am y # 8211 8 pm. ¡Delicioso, a un precio razonable! Espaguetis y albóndigas, fettucine, pizza, ensaladas y una gran vista. Llame con anticipación para realizar pedidos y su comida estará lista cuando llegue. Abierto de martes a domingo. Abierto para & # 8220Spring Break fast & # 8221 viernes, sábado y domingo a las 7 a. M. Económico.

La historia de Puerto Nuevo & # 8211 en la década de 1950 y principios de la de 1960, este era un pequeño pueblo de pescadores donde los estadounidenses se encontraban con guías locales en la valla publicitaria fuera de la carretera. Ese cartel era para Newport Cigaretts & # 8211 Puerto Nuevo es Newport en español. Esta es la derivación probable del nombre. Un día, la esposa de un pescador comenzó a cocinar el pescado que pescaron su esposo y sus clientes & # 8230 y nació el negocio de los restaurantes. Ese restaurante original se conoce como # 2 (esto tiene que ver con el sistema de numeración de lotes) # 1 fue el segundo restaurante de la ciudad. Además, hay 8 restaurantes en la ciudad con el nombre de Ortegas. Están emparentados y la competencia no es tan amistosa. Puerto Nuevo es una parada divertida & # 8211 la langosta es buena & # 8211 y tienes muchas opciones para comer, ir de compras y observar a la gente.


Dioses del rayo y serpientes emplumadas

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El primer tratamiento extenso en más de treinta años de la iconografía mostrada en monumentos públicos en una importante ciudad mesoamericana de Veracruz, México.

El Tajín, una antigua capital mesoamericana en Veracruz, México, ha sido admirada durante mucho tiempo por sus impresionantes pirámides y juegos de pelota decorados con extensos programas escultóricos. Sin embargo, la singularidad de la ciudad como el único centro de la región con tanta riqueza escultórica y fina arquitectura ha obstaculizado los intentos de ubicarla con más firmeza en el contexto de la historia mesoamericana. En Dioses del rayo y serpientes emplumadas, Rex Koontz emprende el primer tratamiento extenso de la iconografía de El Tajín en más de treinta años, lo que nos permite ver su imaginería en el contexto mesoamericano más amplio de capitales emergentes y nuevas élites durante un período de transformaciones históricas fundamentales.

Koontz se enfoca en tres características arquitectónicas principales — el conjunto Pirámide de los Nichos / Plaza Central, el Juego de Pelota Sur y el complejo Montículo de las Columnas del Edificio — e investiga los significados de su escultura y cómo estos significados habrían sido experimentados por audiencias específicas. Koontz encuentra que la iconografía de El Tajín revela mucho sobre cómo los motivos y los ritos de élite que surgieron del período Clásico se transmitieron a los pueblos mesoamericanos posteriores a medida que las culturas centradas en Teotihuacán y los mayas se convirtieron en la miríada de ciudades-estado del período Posclásico Temprano.

Al reexaminar la iconografía de esculturas que datan desde hace mucho tiempo, así como al presentar importantes nuevos monumentos y contextos, Lightning Gods and Feathered Serpents demuestra claramente las numerosas conexiones iconográficas de El Tajín con otras áreas de Mesoamérica, al tiempo que explora sus raíces en una cultura indígena de las tierras bajas del Golfo. cuyos contornos recién ahora están emergiendo. Al mismo tiempo, comienza a descubrir una cultura artística regional en gran parte ignorada de la que Tajín es el logro supremo.

  • Expresiones de gratitud
  • 1. Acercándose a El Tajín
  • 2. La pirámide de los nichos
  • 3. El juego de pelota divino
  • 4. El Juzgado de Tajín: El Montículo de las Columnas del Edificio
  • 5. Audiencias y deidades en El Tajín
  • Notas
  • Bibliografía
  • Índice

Rex Koontz es profesor asociado de Historia del Arte en la Universidad de Houston. Ha publicado dos libros anteriores, Landscape and Power in Ancient Mesoamerica (con Kathryn Reese-Taylor y Annabeth Headrick) y Mexico: From the Olmecs to the Aztecs (quinta edición con Michael D. Coe).

El Tajín fue una antigua capital de un extenso reino mesoamericano de tierras bajas en la segunda mitad del primer milenio d.C. El sitio es quizás mejor conocido por su elegante arquitectura con nichos, que se encuentra en abundancia en las pirámides y otras estructuras que formaron el núcleo monumental de la ciudad. La primera de estas otras estructuras fueron las canchas de pelota de mampostería para el juego de pelota de caucho mesoamericano, y los estudiosos han examinado durante mucho tiempo la rica iconografía de estas canchas en busca de pistas sobre el significado y la función de este deporte ritualizado. A pesar del interés en aspectos fundamentales de la ciudad, el lugar de El Tajín en la historia mesoamericana no ha sido bien definido.

La singularidad del sitio ha obstaculizado los intentos de ubicarlo con más firmeza en el contexto de la historia mesoamericana. El Tajín fue la ciudad más grande de la región durante su apogeo (Wilkerson 1999: 113-116), así como el único centro con tanta riqueza escultórica y fina arquitectura. A diferencia de las numerosas ciudades grandes que formaban el área maya contemporánea hacia el sur, El Tajín era una ciudad aparte, con vínculos con áreas más al sur de las tierras bajas del Golfo, pero sin pares en la región (Kampen 1972 Pascual Soto 1990 comparar Proskouriakoff 1954: 84- 87). Sitios más pequeños en toda la zona imitaron el estilo arquitectónico de Tajín en una escala reducida (Palacios 1926 Jiménez Lara 1991 Pascual Soto 1998: 25-28), pero ninguno de ellos tenía ni siquiera una fracción significativa del arte público producido en la capital. Importantes estudios recientes (Ringle 2004 López Austin y López Luján 2000 Smith y Berdan 2003) han comenzado a arrojar luz sobre las redes interregionales de arte, comercio y política que operaron durante el período, pero estos estudios aún no se han incorporado sistemáticamente a los estudios. del sitio en sí. Finalmente, con algunas excepciones clave (por ejemplo, Taube 1988), los estudios de las imágenes de Tajín fuera de las canchas de pelota han tenido menos éxito que los estudios de las imágenes de las canchas de pelota citados anteriormente. La tarea de este volumen es reunir estudios iconográficos que apuntan al lugar de El Tajín en un mundo mesoamericano más amplio, aunque esto solo se puede hacer cuando el imaginario público en su conjunto se enfoca mejor, tanto dentro como fuera del juego de pelota. Es un doble movimiento, entonces, internamente, hacia una lectura más matizada del principal imaginario público como un conjunto coherente de declaraciones, y externamente, hacia una mejor comprensión del imaginario público de otras élites con las que interactuaba El Tajín, lo que da este volumen su lógica particular.

La antigua ciudad de El Tajín se asienta en las colinas de las tierras bajas del centro-norte del Golfo, a solo 40 millas del Golfo de México al este y a una distancia un poco mayor de las estribaciones de la Sierra Madre al oeste (Fig. 1.1) . El sitio se encuentra dentro de los límites de Mesoamérica, esa área de complejas civilizaciones precolombinas que se extiende desde la mitad sur de México a través de Guatemala y Belice hasta las partes occidentales de Honduras y El Salvador. Entre los elementos que caracterizan a esta zona cultural se encuentran las pirámides y la escultura monumental en el centro de las ciudades. El Tajín contiene un área central monumental tan compleja, con grandes cantidades de impresionante arquitectura de piedra tallada junto con la compleja escultura y pintura que son indicativas de una ciudad mesoamericana.

Se han encontrado once campos de juego de pelota en el núcleo y otros seis en las inmediaciones. Muchos, si no todos, estaban en uso durante el apogeo de Tajín (ca. 650-1000 d. C.). Para entonces, los mesoamericanos habían estado jugando algún tipo de juego de pelota durante al menos dos milenios (Hill y Clark 2001 Ortíz C. et al. 1997), por lo que el juego de pelota no es lo que distingue a El Tajín. Sin embargo, la concentración de tribunales en un solo centro urbano es inusual y coloca al sitio junto a un puñado de otras ciudades mesoamericanas. Dada la cantidad de energía dedicada a la construcción y decoración de las canchas de mampostería, hay pocas dudas de que el juego de pelota y los ritos circundantes fueron fundamentales para la élite de la ciudad.

Varios juegos de pelota de Tajín están decorados y la cancha central contiene una de las colecciones más ricas de esculturas de juegos de pelota en toda Mesoamérica. La iconografía de estos paneles de la cancha central ha sido crucial para los académicos que estudian el juego de pelota en esta región y en toda Mesoamérica, proporcionando información fundamental sobre los principales objetos asociados con el juego (Ekholm 1949), así como los ritos de sacrificio que rodean el juego (Tozzer 1957 Knauth 1961 ). Si bien los detalles aislados de estos paneles han servido bien como material comparativo para patrones iconográficos mesoamericanos más grandes, cualquier lectura del conjunto de paneles como una serie narrativa coherente todavía está en disputa, un problema que se abordará en su totalidad en el Capítulo 3.

A partir del siglo VII y hasta el XI, El Tajín sirvió como una importante capital mesoamericana en un área que anteriormente había sido marginal a la tradición urbana de la región (Brüggemann 1993 Wilkerson 2001a Daneels 2002: 659). Durante este mismo período, áreas previamente periféricas en todo el oeste de Mesoamérica se convirtieron en importantes centros de comercio y poder político. Este nuevo poder se anunció en forma de arquitectura y arte monumentales. En esto, la escultura pública de El Tajín es típica, y debe verse en el contexto más amplio de cambios en el panorama político y social mesoamericano que ocurren durante este período.

El período de apogeo de El Tajín coincide con el declive de Teotihuacan, principal centro urbano de la primera mitad del primer milenio d.C. La decadencia del poder de Teotihuacán inició oleadas de realineamiento político, social y económico en toda Mesoamérica en el período 650-900 / 1000 d.C., llamado aquí el Epiclásico (Pasztory 1978: 15-21 Millon 1988 Diehl y Berlo 1989 Coggins 2002: 43-45 Braswell 2003). Muchos estudiosos han señalado la importancia de El Tajín durante el período epiclásico (Jiménez Moreno 1959 Webb 1978 Diehl y Berlo 1989 Smith y Berdan 2003), cuando fue uno de varios centros regionales que experimentó un aumento de actividad a medida que el poder de Teotihuacan disminuía. La reconstitución de un mundo mesoamericano después del declive de Teotihuacan sigue siendo una de las principales cuestiones de la historia mesoamericana, pero el papel clave de El Tajín en ese proceso no está en duda.

Estudios recientes sobre el Epiclásico Mesoamericano han enfatizado la construcción de redes de élite que reemplazaron al antiguo orden teotihuacano (Ringle et al. 1998 Ringle 2004 López Austin y López Luján 1999, 2000 Smith y Berdan 2003: 25). La naturaleza de estas redes es todavía un tema de debate, pero está claro que un aspecto crucial involucró la presentación de complejas declaraciones públicas en el centro urbano proclamando estas nuevas élites y los sistemas que las legitimaban (Nagao 1989). Es de gran interés que una parte significativa del simbolismo fue compartido entre muchas de estas élites, mientras que al mismo tiempo se impuso una cierta identidad regional al arte y la arquitectura. Esto es cierto para El Tajín, como lo es para varias otras capitales de Mesoamérica en ese momento (Diehl y Berlo 1989 Ringle 2004).

La decoración de estos centros urbanos se ha comparado con vallas publicitarias políticas, pero esta es una caracterización estática de lo que fue un área dinámica, con numerosos ritos que animan estos espacios e interactúan con los mensajes esculpidos permanentes en los edificios (Fox 1996 Kowalski 1999: 11) . Estas historias esculpidas se preocupan sobre todo por presentar diversos rituales representados en los mismos espacios. El Tajín es particularmente rico en escultura narrativa que habla directamente de la presentación de estos ritos. En este sentido, la escultura pública de la ciudad es similar al arte público contemporáneo y la escritura de los mayas (Schele y Miller 1986 Reents-Budet 1989 Stuart 1998). Dicho esto, la presentación del ritual en los monumentos públicos de El Tajín no debe concebirse como un simple reflejo de la práctica ritual. Recent scholarship on Mesoamerican ritual imagery reminds us that many choices were made as to which rituals were to be depicted and how (Quiñones Keber 2002 Herring 2005:42-45), decisions that should be kept in mind as we examine El Tajín's imagery of ritual throughout this book (see especially Chapter 5).

If we are to see El Tajín in the context of the Epiclassic period in Mesoamerica, then it may be helpful to explore how we came to think of the Epiclassic as a period and what are perceived as its major characteristics. Many Mesoamerican scholars, and virtually all those working in the Maya area, use the terms "Late Classic" and "Terminal Classic" to refer to the period under discussion. This works well in the Maya area, where there is a much stronger continuity between the first and second half of the millennium, with only the "Terminal Classic" (ca. AD 800-1000) seen as the sort of disruptive period normally associated with the Epiclassic to the west. Radical changes in settlement, trade, and style patterns happened earlier in western Mesoamerica, however, with major shifts beginning by the sixth to seventh centuries AD. The rise of El Tajín as a key center was one of these shifts, and the Epiclassic may be best characterized as the period in which these transformations came into being and matured throughout much of western Mesoamerica.

Initially the Epiclassic was seen as a transitional period between the peaceful, theocratic Classic (to ca. AD 650) and the more militaristic Postclassic (after ca. AD 900 Jiménez Moreno 1959). Later scholarship, however, has shown conclusively that the Classic period was not without militarism and conflict, suggesting that if the Epiclassic was transitional, the transition was not between periods of peace and conflict. Thus while it was clear that settlement, stylistic, and other patterns shifted during this period, there was no longer a grand historical narrative to make sense of these changes. More recently, Webb (1978) proposed that trade, not conflict, was at the heart of the Epiclassic transformation: Classic societies traded items central to religious practice in a relatively peaceful setting, whereas Epiclassic capitals such as El Tajín were involved in more-militaristic trading ventures focusing more on secular or luxury trade items. The emphasis on Epiclassic trade among these emerging capitals, and its relation to militarism and other aspects of the period, continues to be a topic of debate (Ringle et al. 1998 Ringle 2004:213: Sugiura Yamamoto 2001).

Despite the importance of the Epiclassic context for the rise of El Tajín, the city did not exist only in the rather rarefied air of these rising Epiclassic capitals. It was the hub of a region that had long been inhabited but had remained largely peripheral to Mesoamerican history. While we know too little of this regional culture and its workings, strong evidence suggests that El Tajín built directly on the earlier regional culture (Wilkerson 1972 Pascual Soto 1998). In addition, we now have evidence for a regional sculptural tradition that is directly ancestral to the Epiclassic Tajín flowering. The regional context is an important consideration when examining the problem of style in El Tajín and its relation to other Epiclassic centers. Much has been written on the "eclectic" nature of Epiclassic art, with its ability to borrow both graphic practices and symbolism from throughout Mesoamerica (Kubler 1980 McVicker 1985 Nagao 1989). Although El Tajín may have appropriated a number of symbols circulating during the Epiclassic, the style employed, when viewed from the perspective of the earlier regional tradition, is largely an indigenous development and shows little if any of the conscious stylistic appropriations often cited for other Epiclassic capitals such as Cacaxtla and Xochicalco. This history of regional sculpture is presented in Chapter 3, while below we describe the center of the city as it was during Tajín's Epiclassic apogee.

Introduction to the Urban Core

The center of El Tajín (Fig. 1.2), which contains all the major architectural and sculptural programs, is located among the rolling hills that are typical of this part of the Veracruz lowlands. There is a steady decline in elevation from north to south, going from 200 to 140 m above sea level. The architects of the site artificially modified the upper portions of the monumental center to contain the Mound of the Building Columns and the Tajín Chico areas (García Payón 1954). The rest of the center, referred to as the lower monumental center, sits in the valley floor, which opens only to the south.

A wealth of sculpture adorned the buildings of the monumental center. This book focuses on the meanings of that sculpture and how those meanings would have been experienced by specific audiences. This is not to say that the book is a catalog of the literally hundreds of panels, stelae, and architectural friezes at the site. Two fine, complete catalogs have already been produced (Kampen 1972 Castillo Peña 1995), and there is little reason to go over yet again every sculpture in this fashion. Instead, this book treats at length the three richest, most important sculptural programs adorning what are widely regarded as the most important public spaces in the monumental center: the Pyramid of the Niches/Central Plaza ensemble, the South Ballcourt, and the Mound of the Building Columns complex (Fig. 1.2). In this respect the book is a sustained examination of a restricted set of ancient monuments. The majority of the book looks at what can be gleaned from the iconography of the sculptural programs in a reading of motifs, relations, and finally narratives.

A pre-Columbian person approaching El Tajín at its pinnacle would have seen a city of 15,000-30,000 people (Brüggemann 1991:104 Brüggemann et al. 1992:62) spread over 1,000 hectares or almost 4 square miles (Ortíz C. and Rodríguez 1999:103). At its center was a monumental ensemble of pyramids, ballcourts, and palaces that covered more than 10 percent of the city (Brüggemann 1991:81 Fig. 1.2) and was delimited by two small streams flowing from north to south, beginning on either side of the upper portion of the center. House mounds dating to Tajín's florescence ring the center, continuing into the hills that encircle the site (Krotser and Krotser 1973:181).

Much of the lower monumental center is organized into plazas formed by pyramids surrounding a central space. Just off these plazas, the builders of El Tajín placed one or more ballcourts. Eleven courts have now been documented for the monumental center, giving El Tajín one of the highest concentrations of ballcourts in Mesoamerica. All of these are found in the lower center in Tajín Chico, in the upper center, the buildings take on an administrative/ceremonial character (Sarro 2001). Many of these public buildings in both areas were decorated with full-figure sculptures, relief panels, and elaborate mural paintings. The corpus of art at the site is still growing, for the study of El Tajín is ongoing, and we are still discovering major sculptural pieces and even entire mural programs.

Only recently, in the last quarter century, have we been able to piece together a vision of the city. Early European and Mexican explorers did not consider El Tajín a city, but a single, isolated pyramid (Ruíz 1785). The Pyramid of the Niches, as it has come to be called, is indeed one of the most beautiful, elaborate, and important buildings at the site. Its architectural complexity entranced the world for more than a century after its discovery, with several famous European explorers producing renderings of the building (Fig. 1.3). The combination of niches constructed of numerous separate blocks of stone surmounted by an emphatically projecting cornice (the "flying cornice"), seen to greatest effect in this building, was to become the sine qua non of Tajín architectural style. Throughout the nineteenth century, the Pyramid of the Niches served as the sole major example of that style, while the culture from which the pyramid sprang, like the city that surrounded it, remained almost completely unknown. Given the paucity of archaeological information coming from the region and the lack of any other documentation apart from the growing number of decontextualized portable stone objects, this is hardly surprising. Even when archaeological investigations began in earnest in the first half of the twentieth century, the lack of a regional context for understanding El Tajín continued to be a major problem.

It is now clear that at the time of its apogee El Tajín would have been the largest and most populous urban center in the north-central Gulf lowlands (Wilkerson 1999 Brüggemann 2001a:377). As Tajín's power grew towards the beginning of the Epiclassic, other, smaller centers within 30 km of the site adopted the Tajín practice of building in stone, as well as its architectural style (Jiménez Lara 1991 Wilkerson 2001b:652), as did cities as much as 80 or 100 km to the west, such as Yohualichan on the flanks of the Sierra Madre (Fig. 1.1 Pascual Soto 1998:28-30). Kubler (1973) has posited that the niche and flying cornice, elements diagnostic for Tajín architecture, were marks of Tajín identity wherever they were found.

Throughout this region of Tajín architectural style, the ceramics used during this period are much like those found at El Tajín (García Payón 1971:532 Daneels 2004), suggesting that the architectural style signaled a deeper affiliation. The palma, an especially complex, portable carved stone object with decoration strongly reminiscent of Tajín art, also marks this region and joins it to the highland traditions just to the south, around Xalapa, Veracruz. Daneels (2004:421) has defined a ceramic sphere that encompasses this larger region but suggests that these ties were more general than those seen in the heartland of Tajín's architectural style. The art and material culture of these peripheral sites indicate close Tajín ties in some elements (e.g., painting styles and rites depicted), but they also exhibit important differences (different ceramic figurines and a lack of flying cornices in the architecture) that suggest less intimate political and social relationships (Headrick and Koontz 2006:195). This book will examine some of these relations as they reveal themselves in the iconography, but for the moment one can safely envisage the smaller corridor of Tajín-related architecture as the Tajín polity or realm, with the ancient city at its center as the capital (Fig. 1.1).

Although the Tajín realm may be relatively well defined on the basis of architecture and material culture, little is known about the people who inhabited that realm. Ceramics were the principal means used in the past to identify the Tajín people and have also been the chief evidence for dating the site and exploring its relationships with other Mesoamerican centers. All this is quite a bit for the ceramic evidence to bear, as we shall see, and it suggests that a close examination of the ceramics will be repaid with a better understanding of how El Tajín has been constituted as a culture.

Ceramics: The Dating and Ethnicity of Tajín

Wilfredo Du Solier (1939, 1945) published the first systematic studies of Tajín ceramics. His stratigraphy came from several test pits in the west part of the site (Du Solier 1945:148), especially from one midden found in the extreme west of the monumental center, near the arroyo (Du Solier 1939:25). All other observations seem to be based on surface finds and earlier collections. The fact that he was unable to systematically compare his test pit stratigraphy to the fill in buildings, leaving the latter to be dated on style and a priori assumptions about urban development, was a situation that plagued Tajín archaeology until the Proyecto Tajín's systematic study of the ceramic fill in six of the ballcourts in the late 1980s (Raesfeld 1990, 1992), and one that continues to plague buildings outside the ballcourt study.

Du Solier created type categories for both the sherds (1939:27-29) and the figurine heads (1939:36), which he was able to associate with specific areas of Tajín. These correlations have not been discussed since and may still prove to be interesting. For example, Du Solier associated Polished Black Relief ware with the Mound of the Building Columns, where he found "hundreds" of these relief vessels carved with the "13 Rabbit" glyph, which he interpreted as a date (1945:155-156). He associated "captive taking" vessels with Tajín Chico, as well as a certain type of Fine Orange ware with pre- and post-fire grooving that he found in the top portions of his trenches in the site's western extremities. It is largely on this evidence that Tajín Chico is placed late in the architectural sequence (1939:31).

To date the site, Du Solier created three rough stages of Tajín ceramics and concentrated on the outside relationships of the Polished Black ware to other sites in Mesoamerica. He saw a relationship between what he defined as early Polished Black with Teotihuacan II or early III ware. This connection was one of the main pieces of evidence used to date Tajín as a Classic period site, although as Brüggemann (2004) later pointed out, it ignored the larger context of the Tajín ceramics in favor of a simple correlation. Put another way, Du Solier had no proof that the Tajín ceramics were found in stratigraphic situations comparable to the Teotihuacan pieces. This problem would crop up each time a ceramic relationship with Teotihuacan was attempted. In a later essay, Du Solier (1945:190) posited that there was no direct Teotihuacan influence at Tajín, and that any characteristics of the former site were "passed through the sieve of Huastec culture" before arriving at Tajín.

Paula Krotser (in Krotser and Krotser 1973) extended Du Solier's typology, did more trenching to establish a ceramic sequence, and also performed an intensive surface collection. Again the attempt was made to link Teotihuacan and Tajín through the Polished Black ceramic type, called here Terrazas Lustroso. This study suffered from the same lack of context as Du Solier's (Brüggemann 1992a:29, 2004), namely that the Tajín ceramics were not found in contexts that showed other firm Teotihuacan relationships. Not only were they found in different stratigraphic contexts, but at Teotihuacan, these ceramics were a luxury ware, whereas at Tajín they were a domestic ware (Yarborough n.d. [1992]:244-245). More generally, Krotser was able to tie the ceramics of Tajín to both the Huastec and Totonac ceramic spheres, and she noted that close relationships existed between Tajín and the nearby lowland site of Las Higueras as well as the highland Puebla site of Xiuhtetelco (see also García Payón 1971:528). The former contains murals in a style that can now be seen as related to Tajín (Sánchez Bonilla 1992 Morante López 2005).

Krotser's ceramic work was done about 2 km south of the central monumental zone, in groups of house mounds that the author designated as somewhere between those of the common farmer and those of the city's highest elite. Through these important early investigations of the periphery of Tajín, done in conjunction with Ramón Krotser, the authors were able to demonstrate that El Tajín was truly urban and not a largely vacant ceremonial center. That said, the work did little to clarify the architectural sequence at the heart of the site.

At approximately the same time that the Krotsers were working south of the center, S. Jeffrey K. Wilkerson was exploring the nearby site of Santa Luisa, where he was able to construct the first complete ceramic sequence for the region and anchor it at least partially to radiocarbon dates (Wilkerson 1972, 1979, 1980, 1987a, 1990, 2001b). This regional chronology, in which the apogee of El Tajín is dated to the La Isla A (600-900) and La Isla B (900-1100) phases, has been critical to all later work in the region. Because Wilkerson could not correlate this information systematically with a large majority of the buildings at Tajín for lack of comparable material in good archaeological context, its usefulness remained marginal to constructing a chronology for the site proper.

Although the large amount of data on ceramics gathered in the 1960s and 1970s could not be applied to a chronology of monumental buildings at the site core, it was often used to defend or demolish hypotheses on the identity of the Tajín people. The great majority of scholarship on the city's inhabitants argued for one of two principal candidates: the Totonac (García Payón 1963) or the Huastec (Du Solier 1945 Wilkerson 1972, 1979). While north-central Veracruz sported a multiethnic population when the Spanish arrived, the Totonac were the dominant group in the area and thus the first candidates for building the much earlier city however, ceramics associated with the Totonac are distinctive polychromes that do not appear at Tajín until late in the sequence, thus disqualifying the Totonac as we know them archaeologically from founding the city. Despite the ceramic evidence indicating that the Totonac arrived late in the sequence, García Payón (1963) saw the proof of Totonac identity for Tajín in colonial accounts of the historical movements of the Totonacs into this area that claimed a much earlier arrival, in the middle of the Classic period (ca. AD 300-400). This is possible only if one posits the different ceramic assemblage at that time to also be Totonac, which is what García Payón did (1963:245). In short, the Totonac identity hypothesis has a very weak basis in the material evidence, and the colonial records on which it is based provide a shaky foundation (Ramírez Castilla 1995).

Using ceramic evidence instead of colonial records, Wilkerson constructed an important argument for El Tajín as a Huastec site. He noted, as did Du Solier before him, that several very early (ca. 1000-300 BC) ceramic styles and figurine types are shared between the Tajín region and the area immediately to the north (Wilkerson 1979:40-41). This northern Gulf region has long been associated with the Huastec Maya, and it was hypothesized that these northern ties indicated a deep stratum of Huastec culture in the Tajín region. Recent archaeological finds in the Nautla River valley just to the south of Tajín have significantly changed this view of early Tajín affiliations. It is now clear that by ca. 300 BC a culture separate from that to the north had developed in the Tajín region and Nautla Valley (Wilkerson 1994, 2001a). By Tajín's Epiclassic apogee, the Huastec area to the north was a distinct ceramic sphere (Daneels 2004:421). Thus neither the Huastec nor the Totonac have definitive claims to the culture of Tajín.

Although it is difficult to assign a specific language or ethnic identity to El Tajín, the archaeological and artistic evidence is more easily related to other regions and spheres. As noted above, regional architectural styles and ceramic assemblages indicate a close-knit north-central Gulf lowland sphere during the period of Tajín's apogee. Fundamental traits of the Tajín art style indicate even wider Gulf relations. The widest sphere that has been clearly related to El Tajín is that of the Classic Veracruz style, which Proskouriakoff (1954) defined through the use two motifs: the scroll and the raised double outline. The sphere's definition in terms of stylistic practices, as opposed to reconstituted ethnicities, means that Classic Veracruz continues to be a productive, although debated, category. Refinements to Proskouriakoff's initial definition of the sphere show that the particular scroll style used at Tajín is indicative of later developments in the style of the northern half of the central Gulf lowlands (Stark 1998). It is especially close to the work seen on palmas, an elite sculptural form that is also specifically associated with the northern portion of the Classic Veracruz style sphere.

With a stalemate on the question of ethnicity, and rather impressionistic methods of dating the monumental center, the next phase of research into Tajín ceramics, chronology, and ethnicity began in 1983 with the launching of the Proyecto Tajín. During this massive project, the largest by far to date, little interest was shown in the ethnicity of the city's residents, but the question of dating consumed a significant portion of the project's resources. Several researchers came to the conclusion that any settlement before the Epiclassic period (ca. AD 650-1000) had been rather small, and that the apogee of Tajín may have been as short as three centuries (Brüggemann 1993).

To explore the question of chronology further, Raesfeld (1990, 1992) excavated test pits in six of the ballcourts, obtaining a comparative sample of more than 3,500 sherds. All six ballcourts proved to have the same fill, and surface collections at others suggest that all were constructed in a very short time. Furthermore, ceramic types that had been used to distinguish a Late Classic and an Early Postclassic phase were mixed in all the ballcourts, suggesting that these types may not be chronologically diagnostic, a problem that Wilkerson had already touched upon in his work at Santa Luisa. At the same time, Brüggemann (1993) telescoped the history of the site to the time span between AD 850 and 1150, finding no basis either in the architecture or the ceramics for any building that García Payón attempted to date as earlier. Lira López, in her published dissertation on Tajín ceramics (1990), notes little chronological development at all in the ceramics, following the results of Brüggemann and Raesfeld. Both Brüggemann and Lira López place what appears to be the compressed apogee period in the ninth to twelfth centuries on the basis of a radiocarbon date.

Despite the problems with chronological control at the beginning and end of the sequence, the important work of the Proyecto Tajín on Tajín chronology focused researchers on the rather short period of Tajín's apogee and the Epiclassic connections during that time. In arguing these points, and especially the initial date of AD 850, the Proyecto workers chose to ignore the earlier regional work of Wilkerson (1972), which showed that apogee-period ceramics found outside the center could be dated to the period between 600-1100, with these dates anchored to a more substantial series of radiocarbon dates than that used by Brüggemann and Lira López in the center.

While the above information is crucial to situating the city of Tajín in space and time, the focus of this book is not the city as a whole, but the three programs of public sculpture erected at its center. Since all three of these programs have been known and studied for some time, any study of the iconography of Tajín comes with a certain set of interests and assumptions. As we will see, these assumptions, and the debates they have generated, often have a direct effect on how scholars view Tajín's place in the greater Mesoamerican world.

The Study of the Imagery

Ellen Spinden (1933) was the first scholar to write at length on the imagery of El Tajín, and to help make sense of its figures and symbols, she turned to current understandings of Aztec imagery. This was a natural strategy. Not only did the Aztecs leave a voluminous body of art that had already been studied seriously for more than half a century, but they were also the subject of the finest ethnohistorical materials in Mesoamerica in the body of work by Sahagún and others. In addition, the greatest iconographer of the nineteenth century, Eduard Seler, used these Aztec materials almost exclusively to construct the first wide-ranging and coherent view of Mesoamerican iconography. Thus by the late 1920s, when Spinden began her work at Tajín, there was a venerable tradition supporting the use of Aztec analogies in examining other Mesoamerican symbol systems.

Although she analyzed a wealth of Tajín sculpture using Aztec analogies, Spinden did not have access to a single complete sculptural program however, she did have access to four of the six monumental panels of the South Ballcourt. From these images, Spinden posited that the ballcourt sculptures depicted the initiation rites of a young warrior into a military cult with solar symbolism. Significant to all later scholarship were Spinden's (1933:256) identification of ballcourt sacrifice in the northeast panel (Fig. 3.8) and the association of this iconography with the Great Ballcourt of Chichén Itzá.

José García Payón, who followed Spinden and who for over three decades was the head archaeologist at El Tajín, was especially intrigued by the iconography of the South Ballcourt panels. On one level, García Payón largely accepted Spinden's hypothesis that the panels represent the initiation of a warrior. He introduced another layer of symbolism by identifying the South Ballcourt as a citlaltlachtli, or constellation ballcourt, and the actors as sky deities or impersonators. On both interpretive levels, he continued to use Central Mexican analogies initiated by Spinden. When he wrote his first major essay on the subject (García Payón 1959), an important part of the program remained unknown. Soon after that essay was published, García Payón found the two central panels of the South Ballcourt. He interpreted the panels as depicting a pulque rite due to the presence in both scenes of the maguey plant, from which the intoxicating beverage is made (García Payón 1963). He eventually expanded this hypothesis into a large part of his last major publication on the site (García Payón 1973b:31-57).

H. David Tuggle (1968) was the first to publish and interpret as a whole the extensive imagery found in the Mound of the Building Columns program. In this important article he identified the scenes as a series of rituals, most of which involved human sacrifice. He linked several of the key scenes with imagery found in the lower monumental center, thus being the first to note the iconographic coherence of the site as a whole. Following Caso (1953), he showed that the glyphs inserted into the carved scenes named the figures. Tuggle suggested that the most important individual, named "13 Rabbit," was a historical ruler at the site.

Michael Kampen (1972) was the first person to publish a systematic study of the site's iconography as a whole. His book, The Sculptures of El Tajín, Veracruz, Mexico , was by far the most important publication on the imagery up to that time. In it he illustrated the entire known corpus of sculpture with careful line drawings that have proved invaluable to all later researchers. His iconographic analyses were placed in a synthetic chapter on the subject and in the descriptions that accompanied the catalog of the sculptures. In both places he dropped the interpretations of Spinden and García Payón, by then embedded in the literature, and instead carefully noted the basic vocabulary and syntax of Tajín iconography. He then linked these patterns to basic themes such as ballcourt sacrifice. Kampen was especially wary of direct analogies with later Aztec imagery given the significant differences in the organization, location, and historical position of the two cultures. He found the wide-ranging comparative method introduced by Spinden to be too impressionistic and too reliant on simple correspondences between Mesoamerican systems. This critique, together with superior documentation of the site's sculptural corpus, made Kampen's book indispensable to Tajín studies.

The work of the Proyecto Tajín has continued Kampen's documentary work and has also proven invaluable for iconographers. The recent catalog of sculpture by Patricia Castillo Peña (1995) and the monograph on works in all media by Sara Ladrón de Guevara (1999) contain extensive collections of new material as well as more-detailed reconstructions of old sculptures and murals that formerly had been known only as disconnected fragments. The latter work also contains a considered analysis of the global worldview evident in Tajín iconography.

Arturo Pascual Soto (1990) further systematized many of Kampen's observations. Throughout his book on the site's imagery he treats the elements of Tajín iconography as if they were Maya hieroglyphs, and he goes so far as to borrow the notational system that Thompson (1962) used to describe the glyphs. Pascual Soto's main objective was to generate a chronology for the sculptures by noting the historical transformations in particular iconographic elements in order to date the monuments and identify workshops. This goal may be opposed to the narrative reading that drove the earlier analyses. Pascual Soto's close attention to iconographic detail and archaeological context allowed him to establish for the first time several important groups of sculpture, including a much clearer idea of the public sculpture in and around the Central Plaza (Pascual Soto 1990:173).

At the same time, Wilkerson (1980, 1984, 1991) was involved in exploration of the narrative content of the South Ballcourt program, initiated by Spinden and García Payón. Synthesizing the work of the two earlier researchers, he linked Spinden's hypothesis on the meaning of the corner panels as warrior initiation rites with García Payón's interpretation of the pulque ritual of the center panels. In Wilkerson's analysis, the corner panels show the rituals leading to ballcourt sacrifice, which then produces the "response of the gods" in the form of pulque. He also expands on García Payón's astral symbolism, which he links specifically with Venus. Taking up Tuggle's thesis on the position of 13 Rabbit in the Mound of the Building Columns, he argues that one of the more important scenes (Fig. 4.4B) records the affirmation of this ruler's power.

Karl Taube (1986, 1988) has reinterpreted several important Tajín images by placing them in their larger Mesoamerican context. He is the first to apply such a wide-ranging comparative method to the imagery of Tajín since Spinden's initial article. Most importantly, he identifies the central panels of the South Ballcourt as an example of the cosmogonic imagery found throughout Mesoamerica (Taube 1986:56-57), and a main scene in the Mound of the Building Columns as scaffold sacrifice (Taube 1988).

The most sustained attempt to place Tajín iconography in its Epiclassic Mesoamerican context is that of William Ringle (Ringle et al. 1998 Ringle 2004). His focus is not on El Tajín per se, but on the shared Feathered Serpent symbolism used by Epiclassic elite networks throughout Mesoamerica. Ringle is particularly interested in the link between Tajín imagery and that of Chichén Itzá in the Yucatan, a relation first remarked in Spinden's original Tajín article.

Although they do not specifically treat Tajín imagery, López Austin and López Luján (2000) provide an important complementary model for shared Epiclassic symbolism, derived from a close reading of later ethnohistoric sources as well as analogies with later political systems. They base their model on an exegesis of the language of Zuyuá, an arcane elite language used in Contact period Yucatan, but which these authors argue has deep and broad roots in Mesoamerica. Especially important for this study is the recognition that elites would associate themselves both with the local patron deity as well as the more universal Feathered Serpent, the latter usually conceived as a combination of a quetzal (Pharomachrus mocinno) and a rattlesnake (Crotalus o Sistrurus sp.). Like the Ringle model noted above, the Zuyuan model places Feathered Serpent imagery at the center of shared Epiclassic symbolism across the region, a theme we will explore as it pertains to Tajín. Both models attempt to explain the shared symbolism and the wide-ranging contacts of Epiclassic elites, two of the most pertinent and heretofore little understood aspects of Epiclassic elite art.

Both Epiclassic models play against a recent tradition of studying Tajín iconography that has steered away from analogies. To place Tajín in a Mesoamerican context, however, requires the judicious and frequent use of analogy. If the imagery of El Tajín is to be brought fully into the Mesoamerican fold, then the use of analogies with other Mesoamerican iconographic systems is the single most important issue in the study of Tajín's imagery. A major problem for any analogical argument is the lack of textual documentation on Tajín thought and religion. The major documents for the study of Tajín culture turn out to be the art and architecture themselves. This is the lot of the prehistorian, to be always searching for relevant documents but never finding anything so immediate as the art and other aspects of material culture that the people themselves produced. Everything else—including documents produced by later cultures, as is the case with later ethnohistoric writings from the area, as well as the contemporary Maya writing and the iconographic statements of related Epiclassic capitals—is at some remove from the matter at hand. How to connect these documents with the iconography of Tajín has been and continues to be a major problem in Classic Veracruz studies, and one we will explore in its specifics as we examine the imagery.

In sum, the best treatments of Tajín iconography have always involved close, intrinsic readings of the imagery combined with analogies from well-documented Mesoamerican iconographic traditions. In the scholarship on Tajín before 1960, these analogies were drawn almost exclusively from the Late Postclassic Aztec tradition. Later authors have criticized the use of iconographic analogies from a culture that was organized differently, lived in a significantly different ecosystem, and followed the apogee of Tajín culture by 500 years. This revision of the use of analogy in Tajín iconography follows a wider trend in which the appropriateness of the Late Postclassic Aztec analogy was questioned throughout Mesoamerican studies (Kubler 1967). The Late Postclassic analogy had its defenders (Nicholson 1971), but even these admitted that indiscriminate use of Aztec materials seen earlier was no longer tenable. Instead, recent analyses have focused on finding analogies that are more specifically suited to the Tajín context for structural and/or historical reasons. Particularly important to this study are approaches that focus on the Epiclassic context of the imagery.

“I find this book to be a superior piece of scholarship in every way.”
John Pohl, Peter Jay Sharp Curator and Lecturer in the Art of the Ancient Americas, Princeton University Art Museum


The Cumbre Tajín event

The Cumbre Tajin is an annual artistic and cultural festival which is held at the site in March. The Cumbre Tajin is considered to be an identity festival of the Totonacs, who are considered to be the guardians of El Tajín. Events include those traditional to the Totonac culture as well as modern arts and events from cultures from as far as Tibet. Some of the events include musical concerts, experiencing a temascal, theatrical events and visiting El Tajin at night, with a total over 5,000 activities. [8] Many of the cultural, craft and gastronomic events occur at the adjacent Parque Takilhsukut which just located just outside the archeological site. [57] In 2008, 160,000 attended the event which featured Fito Páez, Ximena Sariñana and Los Tigres del Norte. Thirty percent of the revenue the event generates goes toward scholarships for Totonaca youth. [8]

In 2009, the event added the Encuentro Internacional de Voladores (International Encounter of Voladores). For five days, voladores from various places perform at the poles erected at the site. The objective is not only to see the different costumes and styles of the groups but to share experiences about the fertility ritual. Voladores come from as far as San Luis Potosi and Guatemala. [8]

The Cumbre Tajín has been criticized for its emphasis on modern shows rather than on cultural events. One criticism is the illumination of pyramids at night without any kind of cultural historical instruction. The criticism is that it disrespects the site and the Totonac people. There are also fears that large numbers of visitors to the site for events such as concerts by names such as Alejandra Guzmán damage the site. [57] However, the Centro de Artes Indígenas de Veracruz states that it works very hard to preserve and promote Totonac culture through the event, sponsoring events such as traditional cooking, painting and the ritual of the Voladores. [58]


Veracruz A Mexican Gem.

Veracruz Mexico is a Historical place, where many indigenous groups built their empires. Te totonaco indigenous built El Tajin which is a Temple where represents the solar calendar, where sacrifices were made according to their culture now it is just ruins, where history is kept, an archaeological site, Many tourist go and see some history. In this both videos have explanations of cultural tourism, Art, beliefs, culture, archaeology, geography, traditions of indigenous and elements that shape their way of life. By about this specific indigenous group the totonacs, I am thrilled to say I plan to go and visit my self, going to a place that some how it has not lost their history its amazing specially if it has to do with ones roots, in this case my roots. Now it makes me wonder how many places in the world are actually hiding some archaeological history.

Vacation in Veracruz, Mexico Adventure and Cultural Tours.

http://www.DiscoverVeracruzTours.com This video was put together by the Mexican Tourism Board promoting the state of Veracruz.

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El Tajin, Veracruz, Mexico Visita la piramides De los nichos.

El tajin many archaelogical totonaca site, with nice people, and what is amazing that some of those people still speak their totonaca language.

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Most Amazing Aztec Pyramids near Mexico City & Cancun, Mexico

Once home to some of the largest and most powerful ancient civilizations, Mexico has a plethora of captivating pyramids, each provide visitors a distinct glimpse into this regions rich past. While every ancient site site offers its own appeal, we’ve narrowed down a list of eight pyramids every traveler should try to see.

    Zona Arqueológica de Tulum: Tulum Beach Ruins

Where: Tulum, Quitana Roo, Mexico

The Tulum Archaeological Site features Mayan ruins perched on the edge of a sea cliff. The Zona Arqueológica de Tulum offers close access to the Cancun pyramids. After exploring these world re-owned ruins, you can visit Xplor, the newest eco theme park in the Mayan Riviera and zipline directly into a cenote (underground water cavern). After, cruise over to the beaches of Tulum, aptly named the best beaches in the Yucatan Peninsula. Tulum’s stretch of coastline consists of fancy resorts, vegan restaurants, health spas, yoga studios. Outdoor opportunities include scuba diving, snorkeling, kite surfing, mangrove tours, and swimming in cenotes.

Where: San Juan Teotihuacán, State of Mexico, Mexico

Ciudad Prehispánica de Teotihuacán is home to the most famous Mexico City pyramids. Discover the awe-inspiring Aztec pyramids at Teotihuacan, located 30 miles outside of Mexico City. Teotihuacán has two famous pyramids known as the Temple of the Sun and the Temple of the Moon. The two gigantic pyramids dominate the landscape. Check out the most known Aztec site in Mexico. A trip to Mexico would not be complete without visiting world-renowned Teotihuacán and climbing the Pyramid of the Sun.

Where: Tinum, Yucatan, Mexico

By far the most well known ancient Mayan ruins and Mexico pyramids, Chichen Itza is a popular day trip for travelers staying in Cancun and a well preserved ancient city. The main highlight of Chichén Itzá is the famous El Castillo pyramid, one of the New Seven Wonders of the World. The well preserved ancient city has other jaw-dropping structures such as the El Caracol observatory and the Temple of the Warriors. Historically, a major urban center of lowland Maya culture, Chitzen Itza houses numerous monuments of world importance and fame. As a center of historical significance since 1000 AD, Chichen Itza is home to the well-known monuments like the Great Ball Court, the Temple de Los Guerreros, and the Ossario pyramid. It is also the site of a unique natural sinkhole called the Sacred Cenote, which was used as a human sacrifice site. A large quantity of priceless archeological artifacts and human remains have been unearthed at Chichén Itzá. The stone-stepped pyramid of El Castillo lives up to its world fame. The grand structure of El Castillo was dedicated as a place of worship to the Maya feathered serpent god Kukulkan.

Where: Adolfo López Mateos, Chiapas, Mexico

The Temple of Inscriptions is the largest stepped-pyramid at Palenque and resting place of Lord Pakal. This Mexico pyramid has built as a funerary monument of an important Mayan leader. The Temple of Inscriptions records approximately 180 years of the ancient city's history. This famed archaeological site is located a nine hour drive from Cancun and a great day trip to add to your Mexico Tour.

Where: San Andrés Cholula, Puebla, Mexico

The Great Pyramid of Cholula, also known as Tlachihualtepetl, is part of a huge network of pyramids near Mexico City. The Zona Arqueológica de Cholula is around two hours away from Mexico City. Located in Cholula, Puebla, Mexico, The Great Pyramid of Cholula is the largest archaeological site of a pyramid in Central America and the largest pyramid known to exist in the world today.

Where: El Tajin, Veracruz, Mexico

El Tajin was one of the most important ancient cities of Mesoamerica. The ancient city flourished from 600 – 1200 AD, inhabited by people from diverse parts of Mexico. The impressive Aztec pyramids and monuments of El Tajin include the Pyramid of the Niches, Building 5 (also a pyramid) and other pyramid-shaped temples. El Tajin is around four hours away from Mexico City, located near the beach town and adventure hub of Veracruz.

Where: Campeche, Mexico

Calakmul was one of the largest and most powerful ancient cities uncovered in the Mayan lowlands. Calakmul was a major Mayan power hub within the Yucatán Peninsula of southern Mexico. Structure II is a district landmark of the famous Calakmul pyramids in Mexico. This colossal ruin stands at more than 148 ft in height, making it one of the tallest of the Mayan pyramids in Mexico.

Where: Monte Carmelo, Quintana Roo, Mexico

The ancient Mayan city of Coba built around two lagoons is driving distance from Cancun. The adventurous and hidden Coba ruins encompass gorgeous jungle scenery and climbable temples. Bikes are available for rent so visitors can explore the large ancient city with ease. The renowned Coba ruins are the site of the largest network of stone causeways and roads in the ancient Mayan world. The Coba structures show influences from ancient Teotihuacan architecture, evidence that inhabitants had contact with Central Mexico. Steep steps lead up to the top of the Nohoch Mul pyramid, which reaches over one hundred and thirty feet tall. The Nohoch Mul Pyramid is the tallest Mayan pyramid on the Yucatan Peninsula. Coba’s Ancient Nohoch Mul Pyramid is open to the public if visitors wish to climb the one hundred and thirty steps. The pyramid in Mexico is a popular tourist destination, but the site is not overrun with tourists, so visitors experience the untouched feel of the ancient Mayan world.

Where: Ek Balam, Yucatan, Mexico

Ek Balam se compone de varios templos, dos palacios y la gran pirámide de El Torre que se encuentra en el centro del sitio antiguo. Ubicadas en las selvas del estado de Yucatán, estas estructuras escalables se encuentran a unas dos horas al oeste de Cancún. El sitio de Ek Balam tiene varias estructuras grandes, incluida la alta pirámide principal de El Torre, adornada con tallas bellamente conservadas. Estas pirámides de Cancún son una excelente manera de experimentar la antigua cultura maya sin las multitudes.

Dónde: Campeche, México

El estilo y las características de Edzná la convierten en una ciudad antigua que los turistas pronto desearán visitar antes de que se vuelva mundialmente famosa. Estas majestuosas ruinas mayas se encuentran a unas cinco horas en automóvil desde Cancún. Edzna es mejor conocida por su Gran Pirámide de Edzna, la estructura de cinco niveles que combina claramente una pirámide con un palacio. La Gran Plaza y el juego de pelota abarcan sitios importantes y fotogénicos dentro de las ruinas. Debido a la soledad de esta joya escondida, explorar las ruinas de Edzna se siente comparable a Hiram Bingman en busca de las pirámides incas perdidas de Machu Picchu en América del Sur.

Está claro que México tiene una gran cantidad de pirámides histórica y culturalmente prevalentes para visitar. Cada sitio tiene sus propias ofertas únicas para los visitantes, lo que puede resultar abrumador cuando se trata de determinar cuáles son "visitas obligadas" en su próxima aventura. Afortunadamente, estamos aquí para ayudarlo. Aquí en Global Basecamps, nos especializamos en crear viajes personalizados que cumplan con todos sus objetivos de viaje. ¡Póngase en contacto y comenzaremos a planificar su gira por México hoy mismo!

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Ver el vídeo: No Hay Tos: Estereotipos y Misconceptions sobre Mexico (Diciembre 2021).